Adios Robin Williams, su muerte conmueve al mundo.

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Sus seguidores y amigos no superan su suicidio y los cuadros depresivos ocasionadas por drogas y alcohol.

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Sus seguidores y amigos aún no superan el hecho de que se suicidara por los cuadros depresivos que sufría tras la muerte de su amigo de farra John Belushi en 1982 y por las crisis ocasionadas por el consumo de drogas y alcohol.

Robin Williams era descrito como el tipo más gracioso y por eso le resultaba tan difícil a sus amigos y admiradores aceptar que bajo esa fuente de energía frenética y aparente buen humor residían demonios tan oscuros que lo llevarían al suicidio.

No era un secreto que el actor ganador del Oscar lidió por años con el consumo de drogas o alcohol y depresión: él mismo hacía referencia a ello en sus rutinas de comedia. Pero la noticia de su suicidio en su casa en el área de la bahía de San Francisco dejó al mundo pasmado y afligido.

La investigación preliminar sobre su muerte determinó que el actor se ahorcó con un cinturón en su recamara.

El cuerpo sin vida fue hallado poco antes del mediodía del lunes por su asistente.

Williams estaba ligeramente suspendido en el aire con un cinturón atado a su cuello por un extremo y el otro enganchado a la parte superior de un armario.

Su cuerpo, frío y en rigor mortis, estaba en una posición que fue descrita como “sentado”.

Williams estaba vestido y tenía cortes finos y superficiales en la muñeca izquierda.

La policía halló una navaja cerca de donde se encontraba el actor con una sustancia seca y roja en el filo.

El forense determinó que la causa de la muerte fue por ahorcamiento y no por la herida en su muñeca.

El cadáver de Robin Williams fue trasladado al tanatorio del condado de Napa, donde el forense Joseph Cohen descartó signos de lucha “o altercado físico” antes de su fallecimiento.

Aún están pendientes pruebas toxicológicas para conocer si tomó algún tipo de sustancia antes de fallecer y las conclusiones se conocerán dentro de 4 y 6 semanas.

La última vez que su esposa lo vio con vida en su casa fue a eso de las 10 de la noche del domingo. “Esta mañana perdí a mi esposo y mi mejor amigo, al tiempo que el mundo perdió a uno de sus artistas más queridos y seres humanos más bellos. Estoy totalmente abatida”, dijo Susan Schneider.

Williams había sufrido ataques recientes de depresión profunda, dijo su representante, Mara Buxbaum. Apenas el mes pasado, el actor anunció que volvía a un programa de tratamiento de 12 pasos que dijo necesitar luego de 18 meses consecutivos de trabajo. Se había sometido a tratamiento en 2006 luego de una recaída tras 20 años de sobriedad.

Williams bromeó sobre esa recaída durante una gira de comedia, diciendo, “Fui a rehabilitación en el condado del vino para mantener abiertas mis opciones”.

Cuando se supo que tenía problemas de drogas a principios de la década de 1980, Williams respondió con un chiste que por un tiempo se convirtió en un lema para el consumo de drogas recreacionales en su generación: “La cocaína es la manera como Dios te dice que ganas demasiado dinero”.

Robin saltó a la fama a finales de los años 70 como el extraterrestre en la exitosa serie televisiva “Mork & Mindy” y con sus monólogos teatrales y numerosas películas taquilleras.

Ganó el Oscar en un papel dramático, aunque igualmente intenso, como profesor en la película de 1997 “Mente indomable”.

Ganó Globos de Oro por “Buenos días, Vietnam”, `’Papá por siempre” y “The Fisher King” (“Pescador de ilusiones”).

Recientemente apareció en las cintas de “Night at the Museum” (“Una noche en el museo”), interpretando al presidente Theodore Roosevelt en las comedias en las que el guardia de seguridad interpretado por Ben Stiller debe lidiar con figuras de cera que cobran vida y siembran el caos cuando el museo cierra.

Williams también volvió brevemente a la televisión el año pasado con “The Crazy Ones” de la CBS, una serie de comedia sobre un padre y una hija al frente de una agencia de publicidad, que protagonizó con Sarah Michelle Gellar. El programa se canceló luego de una temporada.

Nacido en Chicago en 1951, Williams recordaba que era un chico tímido que hacía reír a su madre con una imitación de su abuela. Empezó a superar la timidez en la secundaria, donde ingresó al club de teatro, y luego fue aceptado en la Academia Juilliard, donde en varias clases él y Christopher Reeve fueron los únicos estudiantes y John Houseman el profesor.

Alentado por Houseman a dedicarse a la comedia, Williams se identificó con los más salvajes y rabiosos intérpretes y era capaz de manejar un guion, cuando quería, así como improvisar en cualquier situación.

Ganador de un Grammy en el 2003 al mejor álbum de comedia hablada por “Robin Williams-Live 2002”, comparó una vez sus presentaciones unipersonales con su ejercicio matutino en el que cruzaba al trote el puente Golden Gate de San Francisco. A veces se inclinaba sobre la baranda, y mientras por un lado tenía miedo, por el otro estaba convencido de que era capaz de volar.

“Uno tiene una voz interior crítica, un impulso interior que dice, `vamos puedes hacer más’. Esa es la que te mantiene en movimiento”, dijo Williams. “Tal vez es un demonio, algunos dicen que es una musa. ¡No, no es una musa! ¡Es un demonio! ¡Vamos, hijo de perra! ¡Jajajajajaja! ¡El pequeño demonio!”.

Sus seguidores y amigos aún no superan el hecho de que presuntamente se suicidara por los cuadros depresivos que sufría desde hace algunos años y por las crisis ocasionadas por el consumo de alcohol y cocaína de las que había tratado de salir a raíz de la muerte de su amigo de farra John Belushi, muerto el 5 de marzo de 1982 tras una noche de juerga con el propio Robin Williams, lo que marcó su vida.

Además de su esposa, Williams deja a su hija Zelda, de 25 años; y sus hijos Zachary, de 31, y Cody, de 22.