Se fue de gira Ricardo “Tiburón” Bauleo.

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Luego de una penosa enfermedad falleció el jueves, lo sepultarán en el panteón de actores.

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Luego de luchar contra una enfermedad terminal y habiendo vivido sus últimos años en la Casa del Teatro; el mítico y seductor “Tiburón”, de la recordada saga “Los Superagentes”, murió esta madrugada a los 67

Sus restos mortales serán velados en la empresa fúnebre de Córdoba 5080 a partir de las 19 de hoy y el cortejo partirá a las 11 de mañana con destino al Cementerio de la Chacarita, donde tendrá su última morada en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores.

Nacido en Buenos Aires el 30 de agosto de 1946, apareció con su rostro juvenil en “El amor tiene cara de mujer” (1964), teleteatro firmado por Nené Cascallar, al tiempo que cumplía papeles de apoyo del cómico Carlos Balá en “Canuto Cañete y los 40 ladrones” y “Canuto Cañete detective privado”.

No exento de simpatía, participó de la movida nuevaolera de la década de 1960 y apareció en el largometraje “Escala musical” (1966), de Leo Fleider, junto a figuras del canto como Raúl Lavié, Claudia Mores, Yaco Monti y Paula Gales, subsidiario del exitosísimo ciclo televisivo “El club del clan”.

Antes había tenido un período de campeón de natación y estudiante de Derecho, carrera que abandonó, se dice, para seguir los pasos de una chica que deseaba ser actriz y que no pasó de las pruebas de ingreso en el entonces Conservatorio Nacional de Arte Dramático.

Bauleo recordaba que su familia no aprobaba su labor actoral, “aunque mi padre cambió de idea cuando me vio junto a Francisco Petrone en `Una luna para el bastardo`, de Eugene O`Neill, en la famosa carpa que Francisco tenía en Plaza Once”.

Mencionaba también como recuerdos entrañables el elenco que lo rodeó en “La gruta”, del francés Jean Anouilh, encabezado por Milagros de la Vega y Ernesto Bianco y dirigido por Orestes Caviglia, y su trabajo como extra sin acreditar en el filme “La novia” (1962), junto a Antonio Prieto.

En ese decenio rodó “La Cigarra está que arde” (1967) y “Villa Cariño está que arde” (1968), un género picaresco surgido en épocas de gran censura cinematográfica, “Cautiva en la selva” (1967), con la bomba sexy Libertad Leblanc, y acompañó a Sandro en “La vida continúa” (1969) y “Gitano” (1970).

Otras de sus apariciones en pantalla fueron “Ahorro y préstamo… para el amor” (1965), con Olga Zubarry y Pedro Quartucci, “¡Al diablo con este cura! (1979), con Luis Sandrini, y las macarrónicas “Placer sangriento” y “Sangre de vírgenes” (ambas de 1967), de Emilio Vieyra.

En 1970 rodó “Los mochileros”, junto a Susana Giménez y Víctor Bo, un actor con el que compartiría el cartel en la exitosa serie que comenzó con “La súper, súper aventura” (1975) y siguió con “Los superagentes biónicos” (1977), “Los superagentes y el tesoro maldito” (1978) y “Los superagentes no se rompen” (1979).

A esos títulos se agregaron “La aventura de los paraguas asesinos” (1979), “Los superagentes contra todos” y “Los superagentes y la gran aventura del oro” (1980), en los que Bauleo era “Tiburón”, Víctor Bo “Delfín” y Julio de Grazia “Mojarrita”.

Después llegaron “Las lobas” (1986), con Leonor Benedetto y Camila Perissé, “La clínica del Dr. Cureta” (1987), donde jugaba una privilegiada escena con Edda Bustamante, “Enfermero de dí­a, camarero de noche” (1990), con Tristán y Susana Traverso, y “Ya no hay hombres” (1991), con Katja Alemann y el italiano Giuliano Gemma.

Su última aparición en el cine fue en “La boleta” (2013), del debutante Andrés Paternostro y con Damián de Santo como protagonista, que pasó sin pena ni gloria por la cartelera en diciembre pasado.

Además de sus apariciones en TV, que en los últimos tiempos lo mostraron en las tiras “Don Juan y su bella dama” (2008) y “Todos contra Juan” (2010), hubo una larga estadía de trabajo en Puerto Rico a principios de los 80 y una carrera teatral con desniveles.